martes, 8 de marzo de 2011

Ella (pequeña)






En medio de la avenida de la Corrupción,
ella (pequeña),
la que me obsequió este bolígrafo violeta,
se detuvo.

Ella (pequeña)
cargando su bolsito con agenda,
fotos y contradicciones,
se detuvo.

Sí, repito, Ella (pequeña),
esgrimiendo su voz,
su llanto,
su risa,
sus pechos y
sus caderas,
se detuvo.

Ella (pequeña) extendió su mano
(también pequeña, ilumindada de plata)
ante un ornamentado y brillante
camión
y lo detuvo.

Miró fijamente el radiador,
ese orgulloso cuadro abstracto
con un "INTERNATIONAL" invencible en su centro.

Y el camión se detuvo rugiente
y Ella (pequeña) cruzó la avenida de la Corrupción,
montó su bicicleta rosa
y vino a amarme (infinitamente),
con su piel y sus ojos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias poeta. Gracias hombre.
Tengo muchas gracias guardadas
como bolígrafos violetas...
Tanto amor desparramado
en la pequeñez de mi cuerpo
que desborda en mis poros

Gracias hombre. Gracias poeta,
porque sacudiste mi escencia
que
a veces
no se si gracias decir
o
realmente morir
pero igual
gracias amor...

El poeta está con el hombre
el hombre corre al poeta
éste supo
alguna vez rescatar
a la pequeña mujer
con tanto Amor Macho
a veces, pero solo a veces,
la mata


Infinitamente. Claudia A. Alonso. Bella Vista, Bs. As., en la bicicleta rosa.-

Pato dijo...

Precioso.

Iba a decir mas, pero este inmenso comentario que me antecede me ha dejado en medio de un silencio respetuoso.

Me basta con decir precioso y seguir este espacio.

Un saludo.