lunes, 11 de febrero de 2013

ELLA, CLAUDIA



a Ernesto Cardenal

Ella, Claudia,
no desespera por ver su nombre
impreso
No ha sentido gran emoción,
ella, Claudia,
cuando ha sido candidata
cuando ha visto
su nombre en decretos,
en periódicos,
en páginas oficiales.

No. No pretende
ver su nombre
en marquesinas.

Pero ha leído,
ella, Claudia,
el poema en que Cardenal
condenaba a otra Claudia
(en Managua)
a ser recordada
como la que no lo había amado.

Y entonces yo
(que no soy Cardenal ni nicaragüense)
emprendo la tarea
de escribir su nombre,
el de ella, Claudia,
para que nadie olvide
que es la que me ha amado,
ella, Claudia,
a la que nombro.

Mujer que me ha robado
y que he robado
saltando los cercos de
las buenas costumbres
y del recato.

Desfachatadamente
le declaro un amor
infinito,
doloroso y ardiente.
A ella, Claudia,
para que no lo olvide.

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