martes, 20 de marzo de 2007

OTRA LUNA


Los astronautas fueron llevando a la luna

todo lo que sobraba en los desvanes.

Por eso aquel lugar en el que se reflejaba

el brillo de los ojos de los amantes,

hoy por hoy, acumula el polvo ceniciento

de los amores clausurados.

Por eso invocaremos en nuestras naves

un rumbo que nos aleje de los recuerdos gastados.

Vamos hacia galaxias de sensaciones

en las que sabemos que hay planetas

con lagos llenos del éxtasis

de las pasiones que no se pueden clausurar.

Allí fundaremos colonias con los sobrevivientes

de los sueños imposibles.

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